El plan de negocio, herramienta del futuro empresario

La obsesión principal de un futuro emprendedor suele ser la de la idea. Tiene muy claro en su mente un concepto, y su principal preocupación es poder dar los pasos para ponerlo en marcha con suficiente rapidez para que nadie lo haga antes que él.

A menudo es temeroso de compartir su idea, porque teme que se la roben, y ve todos los otros aspectos solo como frenos para ponerse en marcha.

Con un razonamiento así, es frecuente que se limite a dar los pasos que le parecen imprescindibles, bien a su juicio (por ejemplo elegir un local para su negocio) o bien porque se lo imponen (pasos legales para dar de alta la empresa, por ejemplo).

Por lo tanto, no se plantea hacer un plan de negocio, que le parece una pérdida de tiempo, a no ser que no tenga financiación suficiente para su idea, y que el banco o los socios inversores le “obliguen” a tratar con el tema.

Evidentemente, razonar así, por mucho que sea algo humano y frecuente, es equivocado. Primero la obsesión por ser el primero en lanzar la idea es un error: el cliente no compra el producto del que estaba primero en el mercado sino el mejor producto. ¿O acaso todavía muchas personas usan google como buscador principal?

En segundo lugar, como decía Eisenhower: “En las batallas te das cuenta que los planes son inservibles, pero hacer planes es indispensable.” Está claro que por mucho que estemos preparados, las cosas van a salir de una forma diferente y nos tendremos que adaptar a ellas, pero esto no es motivo para no hacer planes.

Al contrario, cuanto más preparados estemos, más posibilidades tendremos de haber anticipado una situación.

Es precisamente lo que pasa con el plan de negocio. Es una herramienta muy potente, permite determinar la viabilidad de una idea, la rentabilidad de la misma y la financiación que se va a necesitar no solo al principio, sino durante toda la vida del proyecto.

Si lo hace un profesional externo al proyecto (es decir alguien con una visión más imparcial y menos emotiva sobre la idea), el plan de empresa reforzará el proyecto, permitirá identificar debilidades y corregirlas, anticipará problemas y pondrá de forma muy clara cuan interesante y rentable será la inversión.

Un buen plan de negocios utiliza hipótesis y datos realistas, contrastados y creíbles. Toma en cuenta todos los aspectos comerciales (mercado, clientes, competidores, ventas), financieros (ingresos, gastos, inmovilizado, existencias, saldos con terceros, impuestos, tesorería) pero también otros aspectos (legales, RRHH, técnicos, etc) que darán una visión completa y acertada del proyecto.

Es una herramienta muy útil, sobre todo para el emprendedor y en segundo lugar para los inversionistas.

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